El túmulo de Maratón, en Grecia

Unos 40 km al noreste de Atenas se extiende uno de los campos de batalla más célebres de todos los tiempos: Maratón. En realidad y a diferencia de otros lugares de Grecia no existen aquí demasiados restos arqueológicos que nos evoquen el glorioso pasado de la civilización griega, aunque ésta no habría sobrevivido ni nuestro mundo hubiera sido igual de no haberse producido aquella batalla en este lugar.

A las afueras del pueblo de Marathon se encuentra el Timvos, el Túmulo de Maratón donde fueron enterrados los 192 atenienses que perdieron la vida luchando contra los invasores persas en el año 490 a.C. Según relata el historiador Herodoto, allí se enfrentaron nueve mil griegos, casi todos ellos atenienses y platenses, a un poderoso ejército de cerca de 60.000 soldados. La victoria, gracias al genio militar de Milcíades, cayó del lado griego, quedando grabada con letras de oro en la historia para siempre.

El túmulo es en realidad una pequeña colina a cuya cima se puede llegar subiendo una escalinata de 36 peldaños. Desde allí se ve a un lado la silueta del Monte Pentelico y al otro el mar y la silueta de la vecina isla de Eubea.

La idea del maratón actual está inspirada en la leyenda de Fidípides, el soldado que corrió sin descanso desde el campo de batalla hasta la ciudad para llevar el mensaje de la victoria. Así, en los primeros Juegos Olímpicos modernos de Atenas en 1896 se incluyó una prueba de larga distancia, los 42,195km que separan Atenas y Maratón, llamada Maratón.

Para el turista, además de subir al túmulo y dejarse imbuir por el espíritu de la historia, es recomendable visitar el Museo Arqueológico y recorrer los rincones de la llamada “Costa de Apolo”, disfrutando de sus paisajes y su gastronomía.

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