Bialowieza, el último bosque primitivo de Europa

Antes de la llegada de los seres humanos, gran parte del noreste de Europa estaba cubierto por bosques primitivos que se extendían por miles de kilómetros. Hoy en día, casi todas estas masas boscosas han desaparecido casi por completo. El Bosque de Bialowieza, entre la frontera entre Polonia y Bielorrusia, es una excepción.

Con una extensión de poco más de 1.500 kilómetros cuadrados, esta antigua selva está considerada como el último bosque primitivo de Europa. Piceas gigantes, robles y fresnos, así como más de 20.000 especies de animales (entre los que destaca el bisonte europeo), conforman el paisaje de Bialowieza. El significado de su nombre en polaco es “torre blanca”, pues ese era el nombre de la casa de madera que el rey Wladyslaw Jagiello, usaba como refugio de caza.

Gracias a las disposiciones de los reyes de Polonia, que prohibieron la caza en este bosque, Bialowieza permaneció inalterado y deshabitado hasta finales del siglo XVII. Después se empezaron a explotar algunos yacimientos de hierro y, tras la invasión rusa, la caza indiscriminada redujo la población de bisontes a menos de la mitad. El último bisonte europeo salvaje fue abatido en 1921.

El daño ecológico era ya irreversible, pero poco después se declaró al Bosque de Bialowieza Reserva Nacional y el gobierno polaco reintrodujo los bisontes traídos de zoológicos de otras partes del mundo. La división fronteriza de 1947 dejó el bosque repartido entre los dos países que actualmente lo administran conjuntamente.  En 1992, después de la disolución de la Unión Soviética y la formación de la República de Bielorrusia, la Reserva fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial. Para el turista, es mucho más sencillo visitar este precioso bosque desde el lado polaco, viajando desde Varsovia a Byalistok y desde allí tomado la carretera 689.

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