Los viñedos volcánicos de La Geria en Lanzarote

Hace 15 millones de años una febril actividad volcánica hizo emerger a la superficie a la isla de Lanzarote desde el fondo del océano. Ahora los tiempos son más tranquilos pero el corazón de magma del interior de la tierra sigue ardiendo y palpitando. No se han registrado erupciones desde 1824, pero aún así la explotación agrícola del suelo de la isla es complicada y requiere un derroche de imaginación. El mejor ejemplo de ello lo encontramos en La Geria.

Aquí los agricultores han llegado con una ingeniosa manera de cultivar sus uvas. Debido a la lava solidificada, gran parte de las tierras agrícolas habían quedado aparentemente estériles. Sin embargo, de las cenizas (nunca mejor dicho) surgió un nuevo método de cultivo y, con él, un nuevo tipo de paisaje que asombra a todos los que visitan por primera vez esta bella isla.

Los pozos, de cuatro o cinco metros de diámetro y dos o tres metros de profundidad, se cavan de tal modo que la vid esté a resguardo del viento y pueda acceder a los nutrientes del suelo. La lluvia es escasa pero el rocío es suficiente para alimentar a la planta.

Tampoco es sencillo el proceso de la cosecha, que se realiza con la ayuda de camellos y con mucho cuidado. Debido a las características especiales de esta uva de ten alta calidad, muy dulce pero también muy vulnerable, desde la cosecha hasta el embotellamiento pueden pasar hasta dos años. El resultado es casi un milagro: el delicioso vino blanco de La Geria.

En semejantes condiciones, no es sorprendente que los viñedos de La Geria constituyan una zona protegida. Parece realmente increíble que se pueda producir vino en una zona volcánica tan árida, pero sólo muestra qué especie inventiva e ingeniosa puede ser a veces el ser humano. Donde hay voluntad, siempre hay un camino.

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