Cap Ferrat, el secreto de la Costa Azul

Siempre a la sombra de otros grandes destinos como Niza, Cannes o Mónaco, la península de Cap Ferrat y la encantadora localidad de Saint-Jean-Cap-Ferrat son uno de los grandes secretos de la Costa Azul.

Sinónimo de lujo y exclusividad, este encantador rincón del sur de Francia  ha sabido librarse del furor de la urbanización descontrolada de la costa. Cap Ferrat es, en cierto modo, un oasis verde en el corazón de la Riviera francesa y cuenta con más de 300 días de sol al año. Cuenta con playas, restaurantes y hoteles, pero su punto fuerte son sin duda sus magníficos jardines. Es por esto que muchos famosos y millonarios escogieron este lugar para construir sus villas y residencias de verano.

La Villa Ephrussi de Rothschild, construido durante la Belle Epoque por la poderosa familia de banqueros, o la Villa Saint Sospir, propiedad del cineasta Jean Cocteau, son dos de los mejores ejemplos.

Si viajas a Cap Ferrat no te puedes perder la visita al puerto viejo, construido a finales del siglo XIX por los presos de la prisión de Villefranche, aunque su aspecto no tiene nada de siniestro, al contrario. El nuevo puerto deportivo, inaugurado en 1972, está lleno de embarcaciones de lujo, restaurantes, comercios y galerías de arte.

Otros monumentos destacados aquí son el Hospice Sainte Chapelle, que data del siglo XI,  el cementerio militar belga, donde descansan los restos de miles de víctimas de la Primera Guerra Mundial y la Iglesia de San Juan Bautista. Mención aparte para el bellísimo faro de Cap Ferrat, construido en 1732. Aunque actualmente está actualmente cerrado al público, su imponente silueta se puede contemplar desde el exterior.

Viajando por Europa las palabras clave son , , .