Fidel Castro ha muerto, ¿es hora de viajar a Cuba?

La muerte de Fidel Castro, el dictador de Cuba, a la edad de 90 años, plantea muchos interrogantes en el futuro del país. También en el ámbito turístico. ¿Qué supone este suceso para el turismo? ¿Es hora de viajar a Cuba? ¿Va a ser ahora más fácil o más difícil? ¿Más caro o más barato?

Lo cierto es que desde 2006, cuando su hermano Raúl “heredó” el mando en la isla, algunas cosas ya habían cambiado, gracias a la llegada de nuevos turistas estadounidenses tras décadas. De hecho, estos turistas amenazan con copar el puesto número 1 en el ranking de visitantes a Cuba, algo impensable hasta hace poco y que sin duda tendrá consecuencias para el turismo.

El aumento repentino en el número de visitantes ha disparado las reservas en las casas particulares, mientras que los porcentajes de ocupación de hoteles se han mantenido estables. Pero los grandes operadores turísticos europeos están aconsejando a aquellos que planean un viaje a Cuba reservar con anticipación, ya que el alojamiento de calidad es relativamente escaso.

Esto es consecuencia de la creciente avalancha de turistas procedentes de Estados unidos, que no sólo vuelan a La Habana, sino que aterrizan en lugares tan insospechados como Santa Clara, Camagüey  o Cienfuegos, donde las instalaciones aeroportuarias son las mínimas. Nunca antes Cuba había sido un destino tan popular. Y la tendencia, tras la muerte de Castro, no puede sino aumentar.

Es de esperar que el gobierno cubano y sus agencias de turismo estatales encontrarán maneras de celebrar, mitificar y monetizar la fama de Fidel, a través de monumentos, museos, souvenirs y toda clase de paseos y visitas guiadas.

En este sentido la localidad de Birán (pueblo natal de Fidel Castro), en la provincia de Holguín, puede convertirse en un foco de peregrinación masiva. No sólo para los aficionados a la historia y para los castristas convencidos, sino a partir de ahora también para los turistas de a pie.

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