Kölsch, la cerveza al estilo de Colonia

Alemania es una de las grandes patrias mundiales de la cerveza. Sin embargo, dentro de su geografía hay numerosas variedades regionales. Una de las más celebradas y famosas es la de la ciudad de Colonia: la sabrosa y suave kölsch.

Se trata de una cerveza de intenso color dorado y sabor suave, una versión menos amarga de la clásica Pils, que debe ser servida a una temperatura de 10º C y en vaso de tubo de unos 20 cl. Nada de grandes jarras de litro como las que se ven, por ejemplo, en Munich durante la Oktoberfest. Eso es sólo para las tierras bávaras, a orillas del Rin lo hacen así.

Aunque los orígenes del kölsch se remontan a la época medieval, lo cierto es que su popularidad llegó después de la II Guerra Mundial, cuando proliferaron las pequeñas cervecerías llamadas kölschkneipen. Algunas de ellas sobreviven aún hoy en el casco viejo de la ciudad, alrededor del Dom.

Precisamente Dom (el nombre que se da a la impresionante Catedral de Colonia, el gran icono de la ciudad) es una de las marcas más conocidas, junto a otras como Sion, Gaffel o Reissdorf. Actualmente hay unas 30 fábricas de esta modalidad de cerveza entre Colonia y Bonn, la vecina ciudad, cuna del compositor  Beethoven.

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Antes de acabar, una observación de gran importancia si viajas a tierras renanas: existe una fuerte rivalidad entre las ciudades de Colonia y Düsseldorf, la cual se refleja en el tipo de cerveza que se consume en cada una de ellas. Si vas a Düsseldorf, no cometas el error de pedir una kölsch, y si estás en Colonia no pidas una Altbier, la cerveza de sus vecinos. Tu vida no corre peligro, pero tal vez tengas que soportar alguna que otra mirada de desaprobación.

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