7 curiosidades sobre la Estatua de la Libertad

“Lady Liberty” es una de las estatuas más famosas del mundo. Ahora, que acaba de cumplir 130 años de vida, es buen momento para dirigir nuestra mirada al gran símbolo de Nueva York, al cual por cierto los turistas no prestan la misma atención que hace décadas.

Hoy te explicamos algunas cosas curiosas sobre la Estatua de la Libertad, algunas de ellas hechos bien conocidos por todo el mundo, como el hecho de que se trate de un regalo de Francia a Estados Unidos con motivo del centenario de su independencia (de hecho hay un aversiión más antigua y pequeña de Lady Liberty en la ciudad francesa de Colmar). En cambio, otros datos curiosos, como los que vas a leer a continuación, son menos sabidos y realmente sorprendentes:

  1. El color verde de la estatua no es el original. Cuando fue erigida en 1886 era e color marrón oscuro, pero la oxidación de su armazón de cobre a lo largo de los años ha dado lugar a esta curiosa tonalidad.
  2. La estatua se levanta sobre su propia isla, situada unos 2 kilómetros al sur de Manhattan. En rigor, la isla de Liberty Island se sitúa en aguas que pertenecen al estado de New Jersey.
  3. Liberty Island ha estado habitada a lo largo de más de 200 años, aunque desde inicios de 2014 l estatua está sola, cuando el último vecino, el inspector David Luchsinger, se jubiló. 
  4. Sin contar el pedestal, la estatua mide 46 metros de altura. Abrumados por su tamaño y su simnbolismo, pocos viajeros se fijan en que Lady Liberty no está parada sosteniendo la antorcha, sino que está en posición de caminar.
  5. La antorcha fue diseñada originalmente como un faro, algo que finalmente no pudo ser llevado a la realidad por motivos técnicos. Para llegar a ella hay que subir una estrecha escalera interior que asciende por el brazo. Pero solo puede hacerlo el cuidador, el paso está cerrado a los turistas.
  6. Eso sí, los visitantes pueden acceder hasta la corona, donde hay un museo y desde donde se disfruta de una vistas magníficas.
  7. La estatua simboliza a Libertas, la diosa romana de la Libertad, aunque el autor, el rancés Bartholdi, reflejó en ella el rostro de su madre.

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