La estación de Sâo Bento en Oporto, una maravilla centenaria

A veces, una estación de tren es algo más que un lugar de paso y se convierte en una atracción turística, una visita que merece la pena realizar, incluso si no tenemos la intención de tomar ningún tren. Tal vez el mejor ejemplo de esto es la Estación de Sâo Bento, en la ciudad portuguesa de Oporto, que acaba de cumplir 100 años de historia.

El hall de esta bella estación, ubicada en el corazón de la ciudad, a apenas 200 metros de la y de la Torre dos Clérigos, está decorado con más de 20.000 azulejos de cerámica vidriada que representan el pasado de Portugal: su realeza, sus guerras y la historia de su transporte. Las composiciones son obra del artista Jorge Colaço, que dedicó más de una década, desde 1905 hasta 1916, a completar su trabajo.


Fue el pasado día 5 de octubre de 1916, día de la fiesta Nacional, cuando la estación celebró su primer siglo de vida. Se trata de uno de los edificios más queridos por los vecinos de Porto debido a su localización (es uno de los clásicos puntos deencuentro en la ciudad), su monumentalidad y su estética.

Desde Sâo Bento parte el servicio de transporte ferroviario urbano de pasajeros que conecta Oporto con las principales localidades del norte de Portugal, como Braga o Guimarâes. También desde aquí sale el famoso tren turístico que recorre el Valle del Duero y la Línea del Minho, que conecta la ciudad con Vigo, en España.

Si tomas alguno de estos trenes, no dudes en llegar con tiempo a la estación, construida sobre los restos de un viejo convento medieval, y disfrutar de su atmósfera, aprendiendo además algunas lecciones de historia de Portugal explicadas en sus muros, con el azul y blanco clásico de los azulejos.

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