Cruceros: remedios para evitar el mareo

Uno de los grandes obstáculos por los que muchos viajeros no se atreven a hacer un crucero es el miedo a marearse. Ni siquiera las mil y un ventajas y atractivos que ofrecen este tipo de viajes logran convencerles. Algunos han sufrido ya molestias y mareos en algún trayecto en ferry y no quieren volver a pasar por esto.

Antes que nada hay que decir que nada tiene que ver un viaje en ferry que en un gran buque como el que usan los cruceros. Estos son embarcaciones tan grandes y estables que resulta casi imposible sentir que el barco se mueve, el balanceo es casi imperceptible, incluso cuando el mar no está en sus mejores condiciones. Pero además, para mayor tranquilidad, existen muchos trucos para evitar el mareo y poder disfrutar de la travesía. He aquí algunos de ellos:

En primer lugar, a la hora de contratar el crucero es conveniente elegir un barco equipado con estabilizadores. Hay un pequeño truco para no equivocarse: fijarse en el año de la construcción de la nave, ya que todos los barcos construidos después del año 2000 incorporan de forma obligatoria esta tecnología anti-balanceo. Estos “estabilizadores” son en realidad dos o cuatro grandes alas que se despliegan bajo el casco y equilibran el movimiento en condiciones de fuerte oleaje.

Ya en el barco, para los propensos al mareo son preferibles los camarotes interiores y las cubiertas inferiores. La razón es simple: si hay balanceo, se notará más en los extremos del barco.

Y ahora vamos con los remedios clásicos anti-mareo. Uno de ellos son las manzanas verdes, que normalmente son distribuidos entre el pasaje por la tripulación cuando se avecina una tormenta. Un viejo remedio marinero que funciona. Otro, tan simple como efectivo, es el de respirar la brisa marina, que no sólo frena las náuseas sino que despeja las vías respiratorias y calma los dolores de cabeza. Y si todo eso no basta, todavía nos queda la Biodramina y otros medicamentos.

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