New Jersey, a la sombra de Nueva York

Más que rivalidad, lo que existe entre los habitantes de Nueva York y New Jersey es un abismo de incomprensión. Si le preguntamos a un neoyorquino qué hay que visitar en New Jersey probablemente se quedará en blanco o se echará a reír. Aunque geográficamente la distancia es escasa, se trata de dos mundos diferentes.

Situada al otro lado del río Hudson, New Jersey no es oficialmente parte de Nueva York sino una ciudad independiente. Ni siquiera hay puentes que conecten la ciudad con Manhattan, si exceptuamos el George Washington Bridge, ubicado ya muy al norte. La manera más común de viajar entre ambos destinos es el ferry o el tren subterráneo que ha dado pie a toda clase de chistes en los que los neoyorquinos hacen burla de sus vecinos.

Pero a pesar de estar siempre a la sombra de la Gran Manzana y del desdén de sus habitantes, New Jersey tiene muchos lugares interesantes para visitar. Uno de ellos es Hoboken, el barrio donde nació Frank Sinatra y donde se encuentra el famoso Waterfromt Walkway, un bonito e inesperado paseo marítimo junto al que se extiende un hermoso parque con vistas al impresionante skyline de Manhattan. Hoboken es también el lugar donde nació el baseball.

Washington Street es una larga avenida que nos invita a dar la vuelta al mundo desde el punto de vista de la gastronomía. Allí hay restaurantes italianos, árabes, cubanos, mexicanos… Y el ambiente es agradable y acogedor.


A pesar de todo, la mayoría de gente que viaja a New Jersey (los hay, a pesar de los chascarrillos maliciosos), lo hace en busca del mito: la casa donde nació y vivió sus primeros 21 años Frank Sinatra, en Monroe Street. Por desgracia, esa casa ya no existe pues fue destruida por un incendio hace años. Lo único que encontraremos allí es una placa conmemorativa.

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