El lago salado de Chaka, el “Espejo del Cielo”

China cuenta con su propia versión del famoso Salar de Uyuni en Bolivia. Se trata del lago salado de Chaka, en la provincia de Qinghai, al noroeste del país. Un inmenso depósito de sal de unos 9 km de largo y 15 km de ancho con un brillo fulgurante en su superficie durante los días más luminosos.

El lago es muy poco profundo (apenas llega a cubrir los tobillos), lo que permite a los visitantes caminar sobre él y su gruesa capa de sal. En los días despejados, el lago se convierte en un gigantesco espejo donde se refleja el azul del cielo, por eso en China muchos conocen este lugar como  el “Espejo del Cielo”.

La región donde se encuentra el lago fue hace miles de años un mar poco profundo. Los movimientos tectónicos levantaron después este gran bloque de tierra hasta formar la gran meseta de Qinghai-Tíbet. Las pequeñas bolsas residuales de agua salada acabaron formando lagos. El de Chaka es solo uno de ellos. Con el tiempo, la salinidad de los lagos aumentó hasta alcanzar los niveles actuales.

Las famosas salinas de la Cuenca de Qaidam han sido explotadas por el hombre durante más de 3.000 años, siendo la base de la economía de muchas comunidades de la región.

En la actualidad los métodos de extracción de sal son mucho más sofisticados. La minería a gran escala utiliza las últimas tecnologías y solamente en el lago salado de Chaka se producen cada año cientos de toneladas de sal en bruto de alta calidad que más tarde se vende en otras partes de China, e incluso es exportada a Japón, Nepal, y el Oriente Medio.

La otra industria incipiente de este lago es el turismo, pues cada vez son más los viajeros que se acercan a ver esta maravilla natural llamada “El Espejo del Cielo”.

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