Los jardines aéreos de Pereiro de Maçao

La localidad portuguesa de Pereiro de Maçao, en el centro del país, a hora y media en coche desde Lisboa, se convierte en un punto de peregrinación obligado a finales del mes de agosto para los amantes de las fiestas tradicionales y los paisajes bellos. Es entonces cuando tiene lugar en esta minúscula aldea de apenas 200 habitantes, la fiesta de las Ruas Enfeitadas (calles engalanadas).

Las calles del pueblo quedan literalmente tapadas con unos increíbles jardines aéreos construidos con más de 200.000 flores artificiales elaboradas por los propios vecinos. Un trabajo que se prepara durante todo el año.

 

Esta colorida tradición se remonta a mediados del siglo XX, cuando los vecinos de la localidad decidieron celebrar sus fiestas patronales en honor a la Virgen de la Salud de una forma distinta. La idea gustó y cada año el festival ganó en espectacularidad y en éxito de visitantes.

Los primeros años las flores se confeccionaban con papel, hoy sustituido por plásticos reciclables para poder ser reutilizadas de un año para otro. Este año, uno de los motivos florales se aparta un poco de la temática religiosa y rinde homenaje al triunfo de la selección de fútbol de Portugal en la pasada Eurocopa. Seguro que a la Virgen no le va a molestar.

 

 

 

El punto álgido de la fiesta es el momento en el que los fieles sacan en procesión la imagen de la Virgen de la Salud bajo un manto de flores de colores. Todo concluye, como debe ser, con una gran comilona, el momento perfecto para disfrutar de las delicias de la gastronomía local, entre ellas los bolos fintas y las denominadas fofas, dos productos muy populares y sencillos que se elaboran con huevos, mantequilla y azúcar y que son el orgullo de la comarca de Maçao.

 

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