White Sands, el desierto blanco de Nuevo México

He aquí otro de esos lugares fascinantes que parece sacado de otro planeta. Y sin embargo, está en el nuestro, en concreto en el estado de Nuevo México, Estados Unidos. Es el paisajemágico y sobrecogedor del desierto de White Sands.

Situado unos 30 kilómetros al suroeste de la localidad de Alamogordo y la llamada “Cordillera de los Misiles”, este paraje se abre ante nuestros ojos como una inmensa llanura cubierta de arena blanca y fina como la nieve. El motivo de este color tan inusual para un desierto de este tipo radica en la composición de su arena, que contiene finísimos cristales de yeso, no de cuarzo.

Estas silenciosas arenas blancas de aspecto fantasmal cubren una superficie de más de 700 kilómetros cuadrados de dunas, algunas de las cuales pueden alcanzar alturas considerables, de hasta 15 metros. Como buen sistema dunar, el paisaje está siempre en movimiento, a merced de los vientos.

Un hecho que llama la atención es que en este lugar, hoy desértico, hace miles de años hubo aquí un inmenso lago. Al evaporarse sus aguas solo quedó al descubierto su lecho blanquecino. No hay que dejarse engañar por la extraña belleza del lugar: este desierto es una trampa mortal donde el calor diurno es aplastante y el frío nocturno terrible.

Por último cabe destacar un aspecto curioso de White Sands: los minúsculos cristales de yeso que forman sus dunas no absorben el calor del sol por lo que permanecen sorprendentemente fríos al tacto. Incluso podemos caminar sobre su arena con los pies descalzos sin quemarnos.

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