Senderismo en Mallorca

En verano, llena de turistas y de diversión; el resto del año, una isla bella, salvaje y nostálgica. Es la otra Mallorca, que podemos descubrir a pie. El senderismo por las montañas de la Serra de Tramuntana, con el mar de fondo y al encuentro de algunos de los pueblos más bonitos del Mediterráneo, es una actividad en alza.

Con excursiones para todos los niveles, en temporada baja la isla se llena de grupos de visitantes alemanes, escandinavos, holandeses y franceses que se lanzan a explorar los caminos escondidos de Mallorca, disfrutando de la inesperada variedad de sus paisajes, de su encantadora calma y de la hospitalidad de los locales. Como escribió George Sand en el siglo XIX: “En Mallorca el silencio es más profundo que en cualquier otro lugar”.

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Solo hace falta cambiar la imagen de sol, playa y chiringuito por la de los campos de olivos, los acantilados sobre el mar y las fabulosas montañas del norte de la isla, cuyo techo está en los más de 1.200 metros del Puig Major.

Una de las rutas más fascinantes dibuja un círculo que pasa por el embalse de Cúber, el Puig de l’Ofre (1.090 m), la cima de Na Franquesa (1.067 m) y el pico de Sa Rateta (1.113 m). Otra no menos popular es la ruta de Sa Costera, mucho menos exigente: desde Sóller se llega al Mirador de ses Barques y se continúa por el valle de Bàlitx, antes de volver a subir y acabar en Cala Tuent. Desde allí, el broche de oro es regresar en el ferry hasta el Port de Soller, otro lugar mágico que nadie puede dejar de visitar en su viaje a la Mallorca escondida.

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Otra ruta llena de sensaciones en el hermoso y pintoresco “Camí de S’Arxiduc”, construido a finales del siglo XIX por el archiduque Luis Salvador de Austria Habsburgo-Lorena en la zona de Valldemossa y Deià, visitando el increíble paraje de Na Foradada.

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