Arosa, la alternativa a Saint Moritz

Eclipsada por el brillo y el glamour de la cercana Saint Moritz, la estación de esquí suiza de Arosa, más pequeña y sencilla, pero con el genuino sabor de los paisajes de montaña y las viejas tradiciones alpinas. Hace dos años, gracias a la apertura de un nuevo teleférico, la vieja estación ha vuelto a ponerse de moda.

Con 42 remontes y 225 km de pistas a diferentes altitudes entre los 1.200 y los 2.800 metros, este es un pequeño paraíso para los esquiadores y en general los amantes de los deportes de nieve. Además, aquí encontramos uno de los mejores hoteles de montaña de toda Suiza, el Tschuggen Grand, y la fama de ser el dominio esquiale más soleado del país.

Además, para llegar hasta Arosa hay que subirse al Rhätische Bahn, un delicioso tren ligero que ofrece vistas espectaculares y que por sí solo ya justificaría este viaje. Antes, eso sí, hay que viajar hasta Zürich y desde allí en tren hasta la localidad de Chur, desde donde sale este tren hasta Arosa.

Quienes no puedan permitirse un alojamiento en el Tschuggen Grand Hotel (las habitaciones dobles más baratas no bajan de los 600 € por noche), tienen a su disposición otros hoteles más modestos e incluso alguno realmente económico, con habitaciones de madera y desayuno incluido.

Vale la pena aprovechar la estancia en Arosa para explorar los hermosos paisajes que se extienden más allá de las pistas de esquí, como el lago de Heidsee o la cumbre nevada del Rothorngipfel, a 2.865 metros de altura, a la que se llega en teleférico y donde se puede disfrutar de una bebida caliente en el restaurante Panorama y disfrutar de grandiosas vistas. Eso sí, Arosa no es una buena opción para los amantes de la noche, apenas hay bares abiertos después de la hora de cenar, pero no se puede tener todo.

 

 

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