Boí Taüll, entre la nieve y el Románico

Hay muchas y muy buenas estaciones de esquí en los Pirineos pero solo en una de ellas podemos encontrar una combinación perfecta de deportes de nieve, cultura y naturaleza: la estación de Boí Taüll, al norte de la provincia de Lleida, sin duda uno de los rincones más hermosos de Cataluña.

Estamos en el lugar donde se hallan las cotas más altas del Pirineo (2.751 metros cota máxima y 2020 metros de cota mínima) lo cual garantiza unos niveles de nieve de excelente calidad en un dominio esquiable que cuenta con 10 pistas verdes, 7 azules, 26 rojas y 9 negras, algunas con desniveles de hasta 750 metros.

Pero en Boí Taüll nos esperan más sorpesas más allá de los placeres de la nieve. Y es que en estas montañas hallamos una auténtico tesoro histórico: las viejas iglesias que nos muestran lo mejor del Románico catalán, del cual la localidad de Boi Taüll está considerada la cuna.

Probablemente la más famosa de todas ellas sea la ermita de Sant Climent de Taüll, consagrada el 10 de diciembre de 1123. Este templo destaca por su espléndido campanario cuadrado, que se alza junto al muro sur y cuenta con seis pisos de altura.

Estos edificios nos ofrecen una experiencia diferente a la de otras estaciones de nieve y esquí de la región, la oportunidad de emprender un emocionante viaje en el tiempo y trasladarnos a la Edad Media. Poner un pie en estas iglesias es una experiencia excitante e inspiradora.

La estación de Boi Taüll se halla a poco menos de dos horas en coche desde la ciudad de Lleida, en medio de un soberbio paisaje pirenaico.

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