¿Viajes en Zeppelin?

El dirigible, popularmente conocido como zeppelin, vuelve desde el cajón de la historia para ofrecerse como un nuevo transporte turístico alternativo. Y es que, sin ser el medio más rápido para trasladarse de un punto a otro, sí tiene otras cualidades muy valoradas por los viajeros: confort, vistas de 360 grados, el sabor de la aventura y el rescate de esa forma de viajar propia de otras épocas.

El sabor de viajar en un zeppelin es comparable al que debieron sentir los pasajeros de los primeros cruceros de lujo de principios del siglo XX. De hecho, los expertos consideran que los dirigibles serán los cruceros del futuro, cambiando el mar por el cielo.

La compañía alemana Deutsche Zeppelin Reederei (DZR) ofrece desde hace años diferentes rutas desde su base en Friedrichshafen. En esta ciudad se halla precisamente el Museo Zeppelin. al sur de Alemania. Se trata de vuelos turísticos por las regiones de Baviera, la Selva Negra o el Lago Constanza. Los precios eso sí, no son baratos: 600 euros por hora y media de vuelo.

Estos dirigibles tiene capacidad para doce pasajeros más el piloto y su ayudante de cabina. Los billetes incluyen, eso sí, una visita al museo en el que se explica la historia y la actualidad de este ingenio volador que surcó los aires por primera vez en 1900.

Quien conoce la historia de estos aparatos recordará el trágico episodio del incendio del Hindenburg, conocido como el Titanic de los dirigibles, en el año 1937. Pues bien, hay que señalar que los zeppelines actuales son mucho más seguros: tienen una estructura interna rígida, pesan poco más de una tonelada y están hechos con aluminio y fibra de grafito. Los sistemas de propulsión son modernos y usan helio, un gas no inflamable. Los riesgos son mínimos.

Los futuros dirigibles serán naves de lujo equipadas con spa, área de fitness, restaurantes y otras comodidades. Y con altos estándares de seguridad.

 

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