Manneken Pis, el simpático icono de Bruselas

Si hay un icono conocido en todo el mundo de Bruselas, ese es sin duda el Manneken Pis (con permiso del Atomium, claro). Lo cierto es que nadie visita la capital belga sin rendir visita a la pequeña estatuilla de bronce de 55 centímetros de altura del niño que orina en la fuente.

Ests estatua, según se dice, encarna a la perfección el espíritu rebelde de los bruselenses. La estatua renacentista original está protegida en una sala del ayuntamiento desde el año 1965, después de haber sufrido numerosos episodios de robos y actos de vandalismo. Por tanto el Manneken Pis  actual que todos los turistas fotografían en la rue L’Etuve, cerca de la Grand Place, es una réplica del original.

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Pero, ¿cómo se convirtió esta humilde estatua en el símbolo de Bruselas? La leyenda dice que representa a un niño que orinó sobre una antorcha con la que un ejército invasor (nadie sabe cuál) pretendía incendiar la ciudad.

La realidad es más prosaica. En el siglo XVII el gremio de los curtidores tenía por costumbre pagar a los niños unas monedas a cambio de que orinasen encima de las pieles. Y al escultor Jeremy Duquensnoy aquello le pareció un modelo divertido para su creación.

El Manneken Pis tiene un fondo de armario realmente amplio, con más de 900 trajes que va luciendo a lo largo del año. Cada año alguna asociación o donante privado le regala un modelito nuevo. La colección completa puede verse en la Casa del Rey (el museo de la ciudad de Bruselas), aunque hay momentos de año en el que se queda “desnudo”.

 

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