El Puente de la isla de Russky en Vladivostok

Hoy viajamos a los lejanos confines de la Rusia asiática, porque allí hace unos cuatro años se construyó el Puente Russky en la ciudad de Vladivostok, a orillas del Océno Pacífico, la legendaria última parada del Transiberiano. Una obra espectacular que conecta la ciudad con la isla de Russky sobre las aguas del Golfo de Pedro el Grande.

El Puente Russky tiene una longitud de 1.885 metros de largo. Su sección central, suspendida por cables, es con 1.104 metros la más larga de su clase, superior incluso al monstruoso Puente Sutong en China. Fue inaugurado después de una inversión multimillonaria con motivo de la Conferencia de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que tuvo lugar en esta isla en septiembre de 2012.

Pero esto solo fue el primer paso. La conferencia fue un relatuvo fracaso pero abrió la puerta a otras posibilidades para Russky, y es que hay planes muy serios para convertir esta isla cubierta de bosques en un destino turístico a gran escala, un santuario de la naturaleza que podría pasar a ser un gran centro de ocio.

Parte de la infraestructura está allí: numerosos hoteles de lujo fueron construidos para los huéspedes y los delegados que asistieron a la cumbre. Sin embargo, hay muchas otras cuestiones que resolver como por ejemplo la falta de agua potable en la isla.

El puente, que fue construido con una capacidad para soportar el paso de 50.000 vehículos por día, ahora apenas es utilizado unos pocos miles de coches y autobuses turísticos.

La isla tiene sólo alrededor de 20 a 30 kilómetros de carreteras asfaltadas. Los caminos restantes aún están sin pavimentar. Según Lonely Planet, “en este momento Russky Island es una gran atracción de bricolaje”, aunque su aspecto podría cambiar en los próximos años. Seguro que oiremos hablar de Russky Island en el futuro.

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