Calgary, al pie de las Montañas Rocosas

Mucho más al norte y más al oeste de las grandes ciudades canadienses de la zona de los grandes lagos, nos encontramos con Calgary, una hospitalaria y pujante ciudad en el sur de Alberta, en la confluencia de los ríos Bow y Elbow, a los pies de las Montañas Rocosas. Un territorio de paisajes de extrema belleza.

Muchos recuerdan a Calgary por haber sido sede de los juegos olímpicos de invierno del año 1988, otros por el famoso festival Stampede, un curioso y animado carnaval de vaquero que los vecinos de la ciudad describen como el mayor espectáculo al aire libre de la tierra y que llena Calgary de visitantes durante el mes de julio.

Calgary debe su riqueza a la industria del petróleo y el gas, y en menor medida del turismo, gracias al poderoso imán de las Rockies. Para el visitante este es un buen destino para acercarse a la naturaleza salvaje de Canadá aunque también la casion de descubrir una ciudad llena de atractivos: una escena artística floreciente, excelentes restaurantes y cafés, espléndidos parques y animados paseos urbanos.

El centro de la ciudad tiene un aspecto similar al de otras urbes norteamericanas, con grandes edificios de acero y vidrio, pero por encma de ellos destaca la Torre de Calgary, visible desde casi cualquier punto, muy útil para orientarse.

Otros lugares para no perderse en Calgary son Prince’s Island, el elegante y siempre animado barrio de Kensington, lleno de tiendas, restaurantes y cafeterías. Tampoco hay que dejar de visitar Fort Calgary, el Heritage Park y el Zoológico, además de reservar uno o varios días a acercarse a las montañas y disfrutar del esquí.

Un último consejo: mejor no hablar aquí de Edmonton, la otra ciudad de Alberta, situada más al norte y gran rival de Calgary. Y es que, como sucede en muchas otras partes del mundo, no siempre los vecinos se llevan bien.

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