La belleza caribeña de Cayo Largo

Cuando el frío invade Europa nos queda siempre la posibilidad de huir de él y buscar refugio al otro lado del Atlántico, en la isla de Cuba, donde nos espera una maravilla llamada Cayo Largo.

Este largo brazo de arena  que se adentra en el Caribe más paradisiaco es uno de los grandes tesoros de la isla. Un paisaje arrebatador de playas de arena fina y aguas cristalinas. Un destino todavía poco conocido para los que buscan vivir una experiencia cubana más allá de las clásicas estancias en La Habana y Varadero.

Cayo Largo es en realidad un maravilloso islote coralino rodeado de arrecifes que  emerge al sur de las costas de la isla principal. Las fotos e imágenes que podemos ver en los catálogos de las agencias de viajes, las páginas web como ésta o en revistas de viaje no hacen justicia ni de lejos a la belleza, la luz y el color de este rincón caribeño.

Además, en Cayo Largo podemos elegir entre el relax total y la diversión, siempre con la naturaleza con papel protagonista. Aquí se pueden practicar todo tipo de deportes acuáticos, especialmente el submarinismo y el snorkel para descubrir unos fondos marinos realmente fascinantes. También existe la posibilidad de alquilar una embarcación para dar la vuelta a la isla y disfrutar de su belleza desde todos los ángulos.

Lo que no encontraremos en Cayo Largo son los grandes complejos que sí se han construido en otras partes del Caribe.  Este es el reino del turismo natural donde hay cabañas de alquiler y pequeños hostales lejos del turismo de masas.

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