Krampus, el monstruo de la Navidad en Europa Central

Una película de terror estrenada hace unas semanas ha logrado popularizar una figura navideña muy distinta a los amables personajes de Papá Noël o los Reyes Magos, que ya era muy conocida en los países Europa Central. Nos referimos al Krampus.

Por ejemplo, los niños que viven en Austria saben que, si se portan mal, podrían recibir la desagradable visita de un demonio malvado que se lleva a los niños en su saco. Así se las gasta el Krampus, una tradición de origen pagano anterior al cristianismo y que persiste a pesar del paso de los siglos, especialmente en la zona más occidental de Austria y la región alemana de Baviera.

De este modo, marcando el contrapunto oscuro y siniestro de la magia de Papá Noël, los hombres jóvenes se visten de demonios en la noche del 5 de diciembre, con la cara pintada de rojo, vestidos de pieles y grandes cuernos, y se dedican a pasear por las calles durante las siguientes semanas, tañendo campanas oxidadas y asustando a los niños.

Si viajas por estas tierras en diciembre y no estás avisado, el Krampus te puede dar un buen susto cuando aparezcan tras la esquina con su máscara diabólica y sus dientes afilados.

Pero en realidad no hay por qué asustarse ya que hoy en día la tradición del Krampus tiene un carácter más lúdico y los niños ya no huyen despavoridos al verlos, sino que se acercan y juegan con ellos.

La tradición del Krampus ya ha cruzado fronteras y existen versiones locales en Suiza (el Schmutzi), en Hungría (el Krampusz) y en Polonia (el Gumphinkel), aunque tal vez después de la película lleguemos a verlo incluso en países como el nuestro.

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