El Museo de la Tortura de Praga

Si en algo en lo que el ser humano es realmente bueno en ser cruel y despiadado con sus semejantes. Y esto queda bien reflejado en el Museo de la Tortura de Praga, donde se exhiben los artefactos y se explican los métodos más horribles e imaginativos con los que se practicaba el infame arte de torturar en la época medieval.

A pocos pasos de la Plaza de la Ciudad Vieja de la capital checa, en el lado oriental del famoso Puente de Carlos, nos espera este museo en un viejo edificio un museo de tres pisos. Una visita que puede resultar desagradable para algunos aunque sin duda también muy interesante.

Herejes, brujas y endemoniados eran las víctimas habituales de todos los instrumentos que se exhiben aquí, aunque también lo fueron muchos rivales políticos y chivos expiatorios.

En una atmósfera pesada y oscura, como debe ser, el Museo de la Tortura nos muestra más de 60 instrumentos entre los que encontramos auténticos clásicos como “la doncella de hierro” (también conocida aquí como la Virgen de Nuremberg), el potro, una larga serie de máscaras de hierro y otros inventos de pesadilla. Todo acompañado de dibujos y detalladas descripciones en 8 idiomas diferentes que explican al visitante el modo de uso y la eficacia de cada uno de estos aparatos infernales.

Y como guinda de este pastel de gusto amargo, en el Museo de la Tortura hay un salón especial habitado por figuras de cera de varios individuos desventurados, así como representaciones de efectos especiales de una quema de brujas y una ejecución por la espada. Una experiencia que hiela la sangre.

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