Sighisoara, la joya medieval de Rumanía

Quien piense que todo el interés turístico de Rumanía se limita al famoso Castillo del Conde Drácula, convertido hoy en una especie de parque temático para visitantes de todo el mundo, se equivoca. Hay muchas otras maravillas en este país del Este de Europa todavía desconocido. Y una de ellas es la ciudad de Sighisoara, una auténtica joya medieval.

El casco antiguo se halla en un excepcional estado de conservación, tanto es así que ha sido incluido en la prestigiosa lista de lugares Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Este casco medieval está contenido dentro de una ciudadela fortificada llamada Cetatea Sighisoarei, edificada sobre una colina. Se accede a ella a través de empinadas calles empedradas.

Tanto la ciudadela como sus murallas fueron construidas por los colonos sajones y húngaros en el corazón de Transilvania a fin de defender la ciudad de los otomanos. Trufada de hermosas torres y bastiones, las murallas ofrecen increíbles vistas sobre la ciudad y su entorno.

Una de las torres, la llamada Torre de los Curtidores (Turnul Cositorilor) aún muestra con orgullo las “heridas de guerra” en forma de impactos de artillería sufridos durante el asedio otomano de principios del siglo XVIII.

En el centro de la fortaleza medieval se encuentra la pintoresca Plaza de la Ciudadela (Piata Cetatii), que en verano se llena de terrazas y artistas callejeros. Un lugar muy agradable y bonito para pasear. La mayoría de los monumentos de la ciudad se encuentran cerca de aquí: la Torre del Reloj, la Iglesia de a Colina y el Monasterio Dominico.

Si visitas Sighisoara, antigua y elegante, abanadonarás para siempre la idea de Transilvania como un lugar frío y tenebroso que el cine ha dibujado injustamente.

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