Navegando por el Canal du Midi

Además de su red de autopistas y líneas de ferrocarril, Francia cuenta con una serie de carreteras de agua que surcan el país de nore a sur. Esta red acuática está formada por ríos y canales. Uno de los más visitados y queridos por los viajeros curiosos es el Canal du Midi, en el sur del país.

La idea es sencilla pero genial: alquilar una embarcación (no hace falta ningún carnet especial) y navegar plácidamente al descubrimiento de un sinfín de lugares maravillosos: grandes catedrales, imponentes castillos, fascinantes ciudades medievales… A través del Canal du Midi podremos acceder por ejemplo a la ciudad de Carcassonne, con sus majestuosas murallas y a otros destinos históricos como Castelnaudary, Béziers, Narbonne y Toulouse.

El Canal du Midi conecta el río Garona con la Albufera de Thau (Etang de Thau) cerca de la costa mediterránea a lo largo de 240 kilómetros. Junto con el Canal de Garonne forman el denominado Canal de los Dos Mares, dado que estos dos canales unen por vía fluvial el Atlántico y el Mediterráneo. Este canal fue construido en el siglo XVIII y hoy forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO.

En la ruta se suceden esclusas, puentes, acueductos y canales que nos descubren el ingenio de sus constructores y nos muestran paisajes de indescriptible belleza.

Tal vez el tramo más bonito del Canal du Midi es el que se extiende entre Toulouse y Seuil de Naurouze, algo parecido a realizar un viaje fuera del tiempo, atravesando silenciosos bosques y aldeas solitarias. Y disfrutando de los sonidos y las sensaciones típicas de lso viajes fluviales.

 

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