Una visita a la Albertina de Viena

Siendo Viena una de las grandes capitales europeas de la cultura lo que no falta en la ciudad son grandes e interesantes museos. Uno de ellos es el Albertina, orgullo de la capital de Austria, que alberga una de las más extensas colecciones gráficas del mundo con aproximadamente 65.000 dibujos y cerca de un millón de grabados de todas las épocas.

La Albertina fue construida a finales del siglo XVII en una de las últimas secciones que quedaban en pie de las viejas murallas de la ciudad, en un tramo conocido como el Bastión de Augusto (en alemán Augustinerbastei). Debe su nombre a los años que fue ocupado por Alberto de Sajonia-Teschen, que lo utilizó como residencia y que hizo traer allí su colección privada de pinturas y grabados desde Bruselas.


La Albertina, tanto el edificio como la colección, pasaron a principios de 1919 de las manos privadas de los Habsburgo a ser propiedad de la República de Austria. Fue entonces cuando fue bautizada de forma oficial como “Albertina”. El edificio fue severamente dañado por los bombardeos aliados durante la II Guerra Mundial y remodelado para ser reinaugurado con pompa en 1998.

En la primera planta, que no siempre está abierta al público, se ubican las salas de los Habsburgo, 22 en total, más otras ocho salas con exposiciones temporales; la segunda planta está destinada a las exposiciones permanentes del museo. Son 16 salas en las que se exponen obras pictóricas que abarcan un largo periodo desde el impresionismo hast ahoy.

La Albertina abre todos los días de 10:00 a 18:00 horas (los miércoles hasta las 21:00) y la entrada cuesta 11,90 €.

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