Montpellier, el encanto de las ciudades mediterráneas francesas

La ciudad de Montpellier, en el Languedoc, se define por tres elementos: su carácter mediterráneo, la influencia de los Pirineos y la frontera española,  y su condición de ciudad universitaria. El resultado: un destino dinámico, acogedor y lleno de vida en el que vale la pena hacer una parada en tu próximo viaje por el sur de Francia.

La ciudad carece de un monumento o acontecimiento capital a diferencia de otras urbes mediterráneas de Francia (Nimes tiene su anfiteatro, Cannes el Festival de cine, etc.) pero lo compensa con otras cosas como su casco viejo lleno de encanto, con una de las zonas peatonales más grandes de Europa. Un paseo por el Ecusson o centro histórico de Montpellier constituye un auténtico viaje al pasado y una experiencia inolvidable entre bellos edificios, elegantes comercios y bonitas cafeterías.

La famosa Place de la Comédie es una impresionante plaza peatonal que constituye un grandioso espacio urbano escenario de numerosas manifestaciones culturales y festivas. Por otra parte el Arco de Triunfo y el Acueducto des Arceux son dos modelos de arquitectura clásica que la ciudad exhibe también con orgullo.

Montpellier es también una ciudad de parques y fuentes. En total hay más de 40 parques en la zona urbana que ocupan cerca de 400 hectáreas. Los más bellos son L’Esplanade Charles de Gaulle, el Champ de Mars y sobre todo el Jardin des Plantes, el jardín botánico más antiguo de Francia, creado en 1593.

Además, como buena ciudad mediterránea, Montpellier cuenta con playas increíbles. como las de Palavas-les Flots, Carnon, La Grande MotteGrau-du-Roi o l’Espiguette ,ya al borde de la desembocadura del Ródano. Ésta última cuenta con varios kilómetros de playa salvaje, dunas y un imponente faro.

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