El bario de Vomero en Nápoles

Caótica y encantadora a la vez, Nápoles es una ciudad de grandes contrastes que hace que los viajeros se enamoren de ella o la odien, sin término medio. Para los que ya han visitado este destino y han quedado con ganas de más, he aquí una recomendación: perderse en el encanto del barrio de Vomero.

Se trata del barrio más burgués y exclusivo, que se despliega por la colina que se eleva sobre la ciudad, y desde la que tienes las mejores vistas panorámicas del golfo, del Vesubio así como de Capri y otras islas. El Vomero es totalmente diferente a otros distritos napolitanos (nada que ver por ejemplo con los Quartieri Spagnoli), ruidosos y desordenados. Algo así como una ciudad dentro de la ciudad.

Ya en tiempos de los antiguos romanos la colina de Vomero estuvo habitada aunque no fue hasta mediados del siglo XIX cuando se empezó a urbanizar la zona. Allí fue donde los más ricos y poderosos de Nápoles construyeron sus palacios, casas de descanso y segundas residencias.

El paseo por el Vomero tiene algunos hitos notables como el Monasterio de San Martino, de origen medieval pero cuya reforma posterior hizo de él la mayor expresión del barroco en Nápoles, o el Castillo de San Telmo levantado por orden del rey Carlos I de España.

Vomero

Con todo, el centro neurálgico del barrio es la plaza Vanvitelli, flanqueada de mansiones y palacetes y adornada con frondosos jardines. Varios funiculares como los de Chiaia, Montesanto o el Funicular Central, conectan el Vomero con la parte baja de la ciudad, el Nápoles más tradicional y alborotado. No dudes en tomar alguno de ellos para disfrutar del paseo por un barrio elegante y admirar las mejores vistas de la ciudad y el golfo.

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