El Museo del Vidrio de Murano

En todo viaje a Venecia hay que dedicar un día al menos para tomar el Vaporetto rumbo a las islas de la laguna, sobre todo a la de Murano, famosa en el mundo entero por su producción de cristal de alta calidad cuyos orígenes se remontan a la Edad Media.

El islote de Murano está lleno de bellas casas renacentistas. Sus canales son iguales que los venecianos, pero más estrechos y más libres de turistas. En la isla es también muy popular su faro blanco, pero las estrellas son sin duda los viejos talleres de producción de cristal, llevados allí para evitar incendios en la ciudad, y el espectacular e interesantísimo Museo del Vidrio.

En Murano, la producción de objetos de cristal se mantiene como la más alta expresión de trabajo refinado, la tradición y el arte de transformar la arena con el fuego y el aire, es el más estricto secreto de su isla. Se dice, de hecho, que la veneración a estos objetos de cristal se remonta al antiguo Egipto y que llegó a los romanos para adornar las casas nobles pero que tuvieron que pasar aún muchos siglos antes de que, gracias a la influencia árabe y asiática, se desarrollase un arte propiamente dicho.

Muchos de aquellos viejos talleres medievales se convirtieron en marcas internacionales como Salviati, Barovier & Toso, FerroMurano, Berengo Studio en cuyas fábricas los artesanos siguen usando las antiguas técnicas y que tanto furor hacen entre los turistas.

Nadie pasa por Murano sin comprar alguna delicada y bella pieza de cristal ni visitar el Palacio Giustinian para admirar las obras expuestas en el Museo del Vidrio, un paseo entre maravillas que nos dejará un recuerdo imborrable en el viaje de regreso en el vaporetto, de nuevo rumbo a Venecia.

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