Las casas torcidas de Lavenham

Hay un poema tradicional inglés que habla de una casa torcida: “…And they all lived together in a little crooked house”. Muchos aseguran que se tiene una inspiración real, y para encontrarla hay que visitar la localidad de Lavenham, en Suffolk, Inglaterra. Un lugar que floreció con el comercio de lana durante el silo XIX. Allí están las Crooked Houses, las casas torcidas.

Lavenham se encuentra a a unos 70 kilómetros al noreste de Londres. Casi todas sus casas tradicionales son construcciones con fachadas de entramado de madera pintadas de vivos colores. La prosperidad de la ciudad y de la riqueza de su época dorada es claramente visible en edificios como la iglesia de San Pedro y San Pablo, que se encuentra sobre una colina al final de la calle principal. Una iglesia que es demasiado grande para el tamaño de la aldea: su campanario de 45 metros es la torre de este tipo más alta del país.

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Otros edificios que también muestran la riqueza pasada del pueblo son el Lavenham Wool Hall. Se dice que cuando Enrique VII visitó la ciudad en 1487, se multó a varias familias Lavenham por exhibir con exceso su riqueza.

La ciudad creció tan rápido que muchas de las casas fueron construidas a toda prisa con vigas de madera aún verde. Como bien saben los constructores, cuando la madera se seca se va combando y doblándose en ángulos inesperados, dando lugar a este curioso paisaje de casas torcidas.

Los buenos tiempos de Lavenham no duraron mucho. Cuando los refugiados holandeses asentados en Colchester comenzaron a producir tela más barata, más ligera y más a la moda que la de Lavenham, la industria textil de la ciudad se fue a la quiebra. La torsión de la madera de sus casas es una visual metáfora de esta desgracia.

 

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