Bratislava, una capital por descubrir

Todo el mundo conoce la llamada “Ruta de las capitales imperiales” de Europa Central que suele tener sus paradas estrellas en las hermosas ciudades de Praga, Budapest o Viena. Para una experiencia completa faltaría añadir Bratislava, capital de Eslovaquia, un destino lleno de encanto que el viajero descubrirá con sorpresa.

Su casco urbano es menor que el de la majestuosa Viena, de quien la separan tan solo 60 kilómetros río arriba. Bratislava es la “otra” gran capital del Danubio, más modesta y discreta, pero digna de ser recorrida aunque solo sea por un día. Nos ofrece un casco histórico magníficamente reconstruido y fácil de recorrer, adornado de bellos edificios barrocos y un catálogo asombroso de estatuas callejeras que ha dado fama mundial a este destino.

El centro de Bratislava (la Pressburg del Imperio de los Habsburgo) se circunscribe a una docena de callejuelas empedradas que giran en torno a la plaza del ayuntamiento. Hay elegantes comercios, restaurantes típicos, cafeterías y, en verano, acogedoras terrazas.

Unas largas y empinadas escalinatas conducen hasta el Castillo de la ciudad, icono de Brastislava con su color blanco deslumbrante y sus poderosas torres, sede del interesante Museo Nacional.  Desde allí arriba de donde se obtienen magníficas vistas sobre el Danubio, incluidos el llamado “Puente del Ovni” y los feos edificios comunistas del otro lado.

Bratislava

Por último no debemos dejar por Bratislava sin dar buena cuenta de las especialidades de la gastronomía eslovaca: excelentes sopas, quesos delicados y platos típicos como los Halusky (una especie de raviolis con salsa de queso) siempre acompañados de una buena cerveza del país o algún vino blanco de los valles del Danubio. En cualquiera de las tabernas del centro podremos disfrutar de estos manjares.

Viajando por Europa las palabras clave son , , .