Los monasterios de Meteora en Grecia

Hay una Grecia desconocida y fascinante mas allá de la vibrante Atenas y los cruceros por las islas del Egeo. Al norte del país, en la gran llanura de la región de Tesalia, se levantan imponentes columnas naturales de roca oscura de una verticalidad realmente asombrosa y que albergan en su cima una serie de monasterios bizantinos construidos entre los siglos XIV y XVI declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Las comunidades religiosas que los habitaban eran llamados estilitas (denominación que viene de la palabra griega stylos, columna). Allá arriba, en Meteora, hallamos 22 monasterios, la mayor parte de ellos en ruinas. Solo tres de ellos reciben visitantes. El más famoso e interesante es el Gran Metéoron, que nos espera después de la subida por una larga escalinata tallada en la piedra.

El acceso es un tanto complicado pero peor era en su época de esplendor, cuando solo se podía subir a los monasterios mediante rudimentarios y no muy fiables ascensores con un cesto y una cuerda.

La visita a Meteora se puede hacer fácilmente en un día aunque es conveniente pasar al menos una noche en cualquiera de los dos pueblos cercanos al lugar, Kalambaka o Kastraki, bien preparados para recibir turistas. Hay una serie de rutas de senderismo que recorren la zona y pasan por las más principales de estas columnas.


La entrada a los monasterios cuesta unos 3 euros. Al tratarse de un lugar sagrado hay que respetar las normas y vestir de forma respetuosa. El aspecto de los edificios es espartano y sobrio, acorde con la función a la que están destinados. En su interior encontramos pequeñas tiendas de iconos ortodoxos de gran calidad que elaboran con mucho mimo y talento los monjes, siguiendo las técnicas clásicas. Un buen recuerdo de este lugar excepcional.

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