Sucre, la otra capital de Bolivia

Como sucede en otros países como Holanda, dos ciudades en Bolivia se reparten la capitalidad: La Paz es la sede del gobierno pero la capital constitucional está en Sucre, un destino lleno de lugares interesantes para el viajero que recorre las entrañas de Sudamérica. Allí nos vamos nosotros con el post de hoy.

En realidad Sucre es la capital boliviana desde 1825, año de su independencia, y fue bautizada así en honor a Antonio José de Sucre y Alcalá, que fue uno de los primeros presidentes del país. Antes de eso recibió nombres tan variados como Charcas, La Plata o Chuquisaca. Pero el nombre es lo de menos, la llamada “ciudad blanca” por el color de las paredes de sus edificios coloniales, es un lugar que presume de tener un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad y que vale la pena conocer.

La gran joya de la ciudad antigua es la Catedral Metropolitana, principal iglesia católica de la ciudad, construida entre 1551 y 1633 en estilos barroco y renacentista con influencias mestizas. Una verdadera maravilla que además alberga el Museo de Arte Sacro.

Junto a la Catedral, en la Capilla de la Virgen de Guadalupe, se encuentra una imagen de esta Virgen, la Mamita de Guadalupe, patrona de la ciudad y muy querida por los sucrenses.

Otros lugares que ver en “la ilustre y heroica Sucre” situada a 2.500 metros de altitud son La Casa de la Libertad, donde se sancionó la primera Constitución de Bolivia redactada por el mismísimo Simón Bolívar, o el Monasterio de La Recoleta.

A las afueras de Sucre se halla el yacimiento paleontológico Cal Orcko, a que cuenta con más de 5.000 huellas de 294 especies de dinosaurios diferentes. Allí abrió sus puertas en el año 2006 el Parque Cretácico, en el que se pueden ver réplicas exactas de los dinosaurios que vivieron en esta zona.

 

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