Rovinj, la perla desconocida del Adriático

Todo el mundo conoce Dubrovnik, la perla de la costa dálmata de Croacia, pero mucha menos gente sabe de la existencia de otro tesoro medieval, una ciudad vieja, elegante y llena de encanto:  Rovinj.

Con un espectacular legado histórico fruto de su pasado veneciano, Rovinj (o Rovigno) es un destino imprescindible en la península de Istria, en el extremo septentrional del mar Adriático, muy cerca de las fronteras con Italia y Eslovenia. Quienes han visitado este lugar hablan de uno de los rincones más románticos del Adriático, un destino ideal para una escapada romántica y una maravilla por descubrir.

Domina su horizonte el imponente campanario de la iglesia barroca de Santa Eufemia, que alcanza los 60 metros de altura. En torno a él se se arremolinan bonitas casas y edificios históricos en un laberinto de callejuelas empedradas. No faltan los acogedores restaurantes tradicionales y pequeños comercios y tiendas de recuerdos. nada que envidiar a Dubrovnik.

La zona del puerto ofrece un bonito paseo. Hay dos partes bien definidas: la moderna, donde amarran numerosos yates de lujo; y la vieja, una auténtica postal desde donde además sale el ferry que nos lleva a las islas, islotes y arrecifes que custodian el acceso marítimo de la ciudad. Allí amarran las embarcaciones típicas del norte del Adriático, las batanas.

Una última recomendación antes de abandonar Rovinj: visitar Grisia, la calle de los artistas, una vía peatonal repleta de de librerías, cafeterías y galerías de arte. Imposible regresar a casa sin un montón de recuerdos, tanto materiales como espirituales, de la otra gran joya de la costa dálmata.

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