Karlskirche, la iglesia más espectacular de Viena

Entre tantos y tantos edificios deslumbrantes como los que adornan la ciudad de Viena, resulta realmente difícil que uno de ellos destaque por encima del resto. Y sin embargo la Iglesia de San Carlos Borromeo, conocida aquí como Karlskirche, es sin duda uno de los más singulares y emblemáticos de la capital austriaca.

Vamos a conocer en primer lugar cuál es la historia y el origen de esta iglesia maravillosa: durante la epidemia de peste que asoló Viena en 1713, el Emperador Carlos VI prometió al pueblo que cuando la ciudad fuera liberada de la enfermedad, construiría un templo dedicado a San Carlos Borromeo, patrón de la ciudad que les salvaría de tan difícil prueba. Cumpliendo su promesa, las obras se pusieron en marcha y la iglesia abrió sus puertas 25 años después.

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Deslumbró a los vieneses en su día y hoy sigue deslumbrando a todos cuantos viajan a la ciudad.  Lo que más llama la atención en el exterior son las dos columnas, claramente inspiradas en la Columna de Trajano de Roma por su decoración en espiral que, en este caso, representa escenas de la vida de San Carlos Borromeo.

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En el interior lo que destaca son los preciosos frescos pintados en la cúpula, a la que se puede subir.

La iglesia se levanta majestuosamente frente a la Karlsplatz. Precisamente ese es el nombre de la estación de metro donde debemos bajarnos para contemplar esta maravilla de la arquitectura barroca. Podemos usar indistintamente las líneas U1, U2 y U4, aunque también podemos llegar desde la estaciones de tranvía Gußhausstrasse (línea D) o Wien Resselgasse (líneas 1 y 62).

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