Fish and Chips, la delicia británica

Llamar “delicia” a un plato tan poco sofisticado como el Fish and Chips es seguramente exagerado, sin embargo, un viaje a Londres o a cualquier otro lugar del Reino Unido si no entramos en un pub a comer este sencillo y tradicional plato acompañado de una buena pinta de cerveza.

Sí, de acuerdo, este país no figura en el top 10 de destinos gastronómicos del mundo, ni siquiera de Europa, pero un buen viajero tiene la obligación de huir de los tópicos y los prejuicios, por eso hay que probar este plato en su ambiente antes de emitir una opinión. Y la verdad, a mucha gente le gusta.

El Fish and Chips no es otra cosa que rodajas de merluza rebozada (aunque también puede ser de bacalao o lenguado) acompañada de una ración de patatas fritas. La variación es que no sólo tienen sal si no que a veces suelen aliñarse con un poco de vinagre, ketchup, mayonesa, mostaza e incluso salsa tártara. Cada uno a su gusto.

Hasta en el último rincón de Gran Bretaña podremos encontrar establecimientos de Fish and Chips con una ventanilla “take away” donde nos sirven este manjar preparado para llevar. Son los llamados Chippies o Fish Shops. En Escocia los encontraremos con carteles donde se lee Fish Supper, aunque lo que allí se cocina es lo mismo. También hay puestos callejeros en todos los mercados, ferias, playas e incluso cerca de los monumentos.

Sería absurdo recomendar uno o varios lugares donde comer Fish and Chips pues los hay por todas partes pero a los mitómanos les recomendamos viajar a Oldham donde encontraremos el establecimiento más antiguo de todos, que luce una placa presumiendo orgullosamente de ello. El lugar se llama Oldham’s Tommyfield Market.

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