San Petersburgo, la capital de la Rusia de los zares

El verano invita a conocer esos destinos en los que viajar durante los meses de invierno es poco menos que misión imposible. Uno de estos destinos es la maravillosa y elegantísima ciudad de San Petersburgo, la capital de la Rusia de los Zares.

El inicio del declive de esta ciudad que llegó a ser comparada en belleza con la mismísima París, empezó con la Revolución de 1917, que acabaría con la dinastía Romanov y daría paso a siete décadas de comunismo. Y a pesar de todo, San Petersburgo conserva hoy aún mucho de aquella atmósfera distinguida de sus mejores años, entre el Báltico y el río Neva: un destino ideal tanto para una escapada breve como para una escala de crucero.

San-Petersburgo

¿Cuáles son las visitas imprescindibles en San Petersburgo? En primer lugar y antes que cualquier otra cosa, hay que visitar el Museo Hermitage, uno de los más importantes y ricos del mundo. Se ubica en lo  que en su día fue el célebre Palacio de Invierno, residencia oficial de los zares durante el frío invierno ruso. En su interior conserva más de dos millones y medio de obras de arte de los pueblos de Europa y Oriente desde tiempos remotos hasta el siglo XX.

Especialmente recomendable es el paseo por la Avenida Nevsky, principal arteria de la ciudad, llena de lugares interesantes y atracciones turísticas, como los Jardines de Ekaterina y la Estación de Moscú. Sus tiendas de lujo, sus cafeterías y su ambiente hacen de este paseo un lugar especial.

Otro lugar digno de ver es la Catedral de San Pedro y San Pablo, ubicada dentro del recinto de la fortaleza. Y, si tienes tiempo, seguir el curso del Neva por las entrañas de la ciudad (hay pequeñas embarcaciones que lo recorren por precios asequibles), descubriendo sus famosos puentes de colores y escuchando la leyenda que envuelve a cada uno de ellos. Simplemente mágico.

 

Viajando por Europa las palabras clave son , , .