El Puente de Brooklyn en Nueva York

Algunas ciudades poseen puentes que por diferentes motivos se convierten en símbolos a la altura de otros monumentos. Ocurre con el Golden Gate de San Francisco, el Tower Bridge de Londres o el Karluv Most de Praga. Y por supuesto, es también el caso del Puente de Brooklyn en Nueva York.

Se trata pues de uno de los lugares que no se puede dejar de visitar cuando uno viaja a la Gran manzana. Fue construido en 1883 por el ingeniero y empresario John Augustus Roebling para conectar Brooklyn y Manhattan a través de las aguas del East River: una transición entre la zona de los rascacielos y las tranquilas calles residenciales del otro lado. En su momento fue el puente colgante más grande del mundo y el primero suspendido por cables de acero.

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Se puede cruzar el puente por dos niveles diferentes. El nivel inferior cuenta con dos calzadas de tres carriles cada una por las que circulan cerca de 150.000 vehículos cada día; más tranquilo es el nivel superior, una pasarela para uso peatonal que cuenta también con un carril bici.

Es desde este nivel donde cada día miles de neoyorquinos y de turistas pasan de uno al otro lado, deteniéndose a admirar las vistas y obtener alguna que otra fotografía del legendario skyline de Nueva York.

Aunque nunca hayamos visitado Nueva York todos tenemos en la mente numerosas imágenes del Puente de Brooklyn gracias a su aparición en tantas películas y series de televisión. Su reconocible silueta además se suele utilizar como base en muchas de las fotografías tipo “skyline” que representan a la ciudad de Nueva York.

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