Navegando por el Lago de Ginebra en Suiza

Vigilado por los gigantes de los Alpes y las montañas francesas del Jura, el lago de Ginebra se extiende majestuosamente entre verdes valles y suaves colinas pobladas de viñedos. Estamos en el extremo más occidental de Suiza, una bella región por descubrir en el corazón de Europa. ¿Y qué mejor forma de hacerlo navegando por sus aguas?

Un fin de semana en el Lago de Ginebra, también llamado Lago Leman, nos ofrece la posibilidad de disfrutar de un entorno natural encantador y descubrir algunas de las ciudades más bonitas del país.

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Empezamos, como debe ser, por Ginebra, uno de los grandes destinos de turismo cultural del mundo. Su centro histórico se puede recorrer sin dificultad a pie. En ella podremos ver el famoso Jet d’Eau, un impresionante chorro de agua que sale del lago y se eleva a una altura de 140 metros, el Teleférico de Saleve, el Museo de la Cruz Roja y la Catedral de Saint Pierre.

En el puerto ginebrino tomamos el ferry que da la vuelta al lago. Primero la orilla norte: la primera parada es Nyon, para continuar después hacia Lausanne, un lugar perfecto para perderse en sus calles y disfrutar de lo mejor de la gastronomía suiza. No olvidemos tampoco que esta ciudad alberga la sede del Comité Olímpico Internacional (COI).

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Siguiendo la ruta del lago llegamos a Montreux, donde se celebra en julio el Festival Internacional de Jazz. Al sur encontramos localidades más pequeñas pero igualmente encantadoras e interesantes: Nernier, Yvoire (una deliciosa joya medieval salpicada de pequeños cafés), Thonon y Evian, esta última ya en territorio  francés.

Antes de regresar a Ginebra vale la pena perderse un poco en Evian, una ciudad famosa por su agua mineral y por el Evian Royal Ermitage, un hotel balneario con un famoso casino, testigo de la época más aristocrática de Suiza.

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