Visita al Empire State Building de Nueva York

El que durante más de cuarenta años fuera el edificio más alto del mundo sigue siendo aun hoy uno de los grandes iconos de Nueva York. Hablamos del Empire State Building, visita imprescindible en tu viaje a la Gran Manzana.

La altura del Empire State es de 443 metros en los que van incluidos los 62 metros de la antena que lo corona. Poca gente sabe que originalmente esa antena debía ser un amarre para dirigibles. Y es que este rascacielos fue construido en una época en la que aun se tenía fe en que el invento del Conde Zeppelin tenía mucho futuro.

 

Subiendo a lo más alto del Empire State Building conseguiremos una panorámica privilegiada de Manhattan y del resto de la ciudad. Eso sí, siempre hay cola en la taquilla. Para hacer la espera más agradable podemos entretenernos en el hall del edificio donde se exhibe un tablón que muestra las condiciones climáticas y la visibilidad.

Más de dos millones y medio de personas visitan el edificio cada año. Los observatorios se encuentran en los pisos 86 y 102. El otro gran mirador de la ciudad es el que se ubica en el Rockefeller Center. Las opiniones de los neoyorquinos están bastante divididas sobre esta cuestión.

Además de su altura, hay que destacar el aspecto puramente arquitectónico del Empire State. Accediendo por la entrada de la Quinta Avenida podremos admirar su majestuoso vestíbulo de mármol de estilo Art Deco. Por la noche, la fachada resplandece bajo una potente iluminación que, según la época del año en que nos encontremos o relacionada con algún evento concreto, adquiere formas fantásticas y muy originales, como el 4 de julio, cuando se proyectan en su pisos superiores los colores de la banderas norteamericana.

No olvidemos por último que muchos visitan el Empire State para imaginarse a King Kong trepando por el edificio. Imposible no evocar al gran simio del cine cuando visitamos este rascacielos.

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