Rostov, la ciudad de los iconos

A unos 50 km al norte de Moscú, a orillas del Lago Negro, se encuentra una de las ciudades donde se esconde y conserva la verdadera esencia de Rusia. Hablamos de Rostov, ciudad fundada en la Edad Media pero que alcanzó su apogeo durante el siglo XVI, cuando se convirtió en un importante punto comercial.

Los rusos veneran la antigüedad y el simbolismo de Rostov, no en vano la llaman Rostov Veliki, que significa Rostov la Grande, aunque por su riqueza artística y su significado también podríamos llamarla “la ciudad de los iconos”.

Entre lo imprescindible para visitar aquí está el Kremlin de Rostov, un magnífico edificio que, a diferencia de otros kremlins de Rusia, fue construido en sus orígenes como residencia del jefe local de la iglesia y no como fortaleza militar.

La otra gran maravilla de la ciudad es la Catedral de Uspensky, o Catedral de la Asunción, construida en el siglo XVI. Este bello templo esconde un tesoro artístico de incalculable valor: centenares de iconos religiosos que se salvaron de la persecución soviética contra los símbolos de la Iglesia Ortodoxa. El tañido de sus campanas de bronce es famoso en todo el país. La mayor de ellas, cuyo peso estimado es de  32 toneladas, puede escucharse a una distancia de veinte kilómetros.

Otra de las visitas más fascinantes se encuentra en las afueras de Rostov: el Monasterio Borisoglebsky, fundado en la época medieval por dos monjes seguidores de San Sergio y que fue visitado durante siglos por los príncipes y zares de Rusia. Tras años de abandono, fue restaurado hace 20 años y habilitado para albergar el museo del Kremlin de Rostov.

Bellos iconos milenarios, hermosas iglesias con cúpulas en forma de bulbo, elegantes plazas y edificios señoriales… La ciudad de los iconos es mucho más que eso: Rostov guarda el auténticos espíritu de los rusos.

Viajando por Europa las palabras clave son , , .