Turismo astronómico en Chile

Gracias a sus excepcionales condiciones naturales, el norte de Chile se ha convertido en los últimos años en uno de los mejores lugares del mundo para observar el cielo. Visitantes de todos los rincones del planeta viajan a este destino con la mirada puesta en las estrellas. Es el llamado turismo astronómico.

Los bajos niveles de humedad del ambiente, la altitud y la climatología, con ausencia de nubes casi permanente y por tanto perfecta para las observaciones astronómicas en las noches despejadas chilenas, ha hecho de este lugar un paraíso para los amantes de la astronomía, aunque también para toda clase de turistas.

En la mayoría de las localidades del norte del seco y caluroso norte del país (La Serena, Vicuña, Elqui, Coquimbo, Andacollo, Antofagasta,  Iquique…) han proliferado las agencias que se encargan de transportar a los viajeros, darles alojamiento y dotarles de los equipos necesarios para la observación del cosmos, todo con la supervisión y la sexplicaciones de expertos astrónomos que trabajan en la región.

Chile pasa por contar con los cielos más claros del hemisferio sur, razón por la cual se han construido en estas tierras numerosos observatorios astronómicos, científicos y turísticos, como el Tololo, el Gemini Sur, el telescopio SOAR, La Silla, Observatorio Cerro Mamalluca y el Observatorio Pangue, por citar solo los más importantes.


Muy cerca de todos ellos, casi abrazándolos, se encuentra el Desierto de Atacama, uno de los lugares más desolados e inhóspitos del planeta. Y precisamente por esa razón, ideal para construir un observatorio para mirar y admirar el cosmos.

En Atacama están el Observatorio Paranala 2.600 metros de altitud y 130 kilómetros al sur de Antofagasta, que posee el telescopio óptico más grande sobre la superficie del planeta, el Very Large Telescope (VLT) y el Atacama Large Milimeter Array (ALMA).

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