El majestuoso Duomo de Milán

En el corazón de Milán se encuentra el Duomo, la majestuosa Catedral de la capital lombarda. Un derroche de elegancia en la ciudad de la moda y el diseño, un destino que destila elegancia en todos sus rincones.

El Duomo de Milán es de hecho la mayor catedral gótica del mundo. Su construcción empezó en 1386 y desde ese día ha constituido el centro y el alma de la ciudad. La mejor época para visitarla es en verano, cuando las vidrieras y rosetones dibujan fantásticas composiciones de color en los muros de su interior. Uno de los mejores espectáculos que podemos encontrar aquí.

El el Duomo milanés se encuentran los restos mortales de San Carlos Borromeo, un líder de la Contrarreforma que ordenó la construcción del coro de madera, las estatuas y otros objetos como la nivela, una especie de cesta que se utiliza en una de las ceremonias religiosas.

Con la nivela, el obispo utiliza la nivela alcanza el altar mayor y baja la reliquia más importante de Milán: un clavo que, aseguran, procede de la cruz de Jesucristo y que se exhibe en el altar desde el año 1461. Bajo el suelo hay una cámara octagonal llamada Lo Scurolo di San Borromeo por ser donde reposan los restos del santo.

El Duomo se salvó de forma casi milagrosa de los numerosos bombardeos sufridos por la ciudad durante la II Guerra Mundial. Por eso casi todos sus tesoros han llegado a nuestros días prácticamente intactos: su fabulosa red pétrea de arbotantes, chapiteles y pináculos, además de las inquietantes gárgolas y otras esculturas sacras.

Una pequeña figura medieval de cobre de la Virgen, conocida como La Madonnina, se levanta sobre una linterna central a 108,5 metros de altura, dominando todo el horizonte de la ciudad. La estatua se ilumina por la noche ofreciendo un espectáculo muy hermoso. También se puede subir hasta arriba, en ascensor o afrontando el ascenso por una estrecha escalinata de 158 escalones.

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