Petra y Wadi Rum, los tesoros de Jordania

El invierno en Jordania reserva al viajero muchas y agradables sorpresas. Muy cerca de la famosa y siempre fascinante ciudad de Petra encontramos por ejemplo Siq al-Bared, conocido también como “la Pequeña Petra”. Un lugar mágico, ubicado en un estrecho desfiladero de la que emergen casas entre la roca, templos y otros edificios de las fachadas espectaculares.

Una ciudad misteriosa que reclama ser explorada con detenimiento, lejos de las grandes multitudes que atestan la vecina Petra, una aventura que debe emprenderse no sin cierta precaución para no caer por los pasos tallados en la roca.

Quien desee dormir a las puertas de la antigua capital del glorioso reino de los nabateos puede alojarse en el Hotel Petra Moon, pero también reservar plaza para una excursión a  Jerash, vieja ciudad romana conservada de forma magistral. En ella todavía podemos recorrer  su hermosa plaza ovalada, la Vía Sacra, el Templo de Artemisa y el hipódromo.

Entre los famosos castillos del desierto destaca Qusayr Amra cuyo interior sigue adornado con frescos que milagrosamente escaparon de la furia iconoclasta del primer edicto islámico ordenar la destrucción de las imágenes. Un lugar encantado, utilizado como refugio y lugar de esparcimiento por los califas omeyas.

Pero Jordania no es sólo arqueología. Es también su hermosa naturaleza que va más allá de los valles del desierto de Wadi Rum, que Lawrence de Arabia en el libro Los siete pilares de la sabiduría, describe como “vasto, resonando como un dios”, y el área protegida de Wadi Mujib, situado a orillas del Mar Muerto, un prodigioso balneario que ofrece al viajero la posibilidad de conseguir  una completa armonía con el entorno natural.

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