Gruyères, la cuna del queso de agujeros

Su nombre evoca inmediatamente la imagen y el sabor exquisito de uno de los mejores quesos del mundo. Gruyères, situada en la parte más occidental de Suiza, es una pequeña ciudad medieval con el aspecto de una villa típica de los libros de cuentos.

Se levanta sobre una pequeña colina coronada por una magnífico castillo y rodeada de montañas. En Gruyeres se puede tomar el pulso a sus 800 años de historia y cultura, es uno de esos lugares pequeños pero con muchas cosas que ver y numerosos atractivos que seducen al viajero. Uno de ellos, claro está, es el queso.

La pequeña ciudad histórica Gruyères, en alemán Greyerz, ha logrado mantener su aspecto medieval hasta la actualidad. Esta antigua residencia de condes sobre el curso del río Saane es ahora una especie de museo al aire libre.

Un museo de lo más variopinto. Por ejemplo, paseando por sus calles encontramos el Museo Hans Ruedi Giger, el oscarizado diseñador suizo que creó los extraterrestres de películas como Alien, o el sorprendente Museo del Tíbet, inaugurado en 2009, con más de 300 esculturas budistas, pinturas y obras rituales de las diferentes regiones del Himalaya.

El encanto de la ciudad también radica en su exquisita gastronomía y la demostración de la elaboración moderna de quesos. El queso Gruyère, rival del Appenzell que se elabora cerca de Zürich, no solo se fabrica aquí, pero sí ha tomado el nombre de este pueblo.

El queso Guruyère se elabora a partir de leche de vaca en el que pueden aparecer ojos redondos (los famosos agujeros) en un número variable, siempre distribuidos regularmente y un diámetro de medio a un centímetro. Imposible visitar este lugar sin probarlo y comprar alguno para llevarnos a casa.

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