Los secretos de la Catedral de Lima

El corazón de Lima, la luminosa y deslumbrante capital del Perú, se encuentra en la Plaza de Armas o Plaza Mayor, donde está la sede del gobierno de la nación y los edificios más importantes. La elegancia de la arquitectura colonial está presente en sus jardines, sus antiguas farolas y su fuente de bronce, pero sobre todo en el imponente edificio de la Catedral y sus dos magníficas torres.

Principal iglesia del país y una de las más notables del continente, la Catedral, ejemplo de barroco español, se erige sobre el emplazamiento de dos iglesias antiguas. El edificio actual corresponde a la reconstrucción del año 1746, después de que un enorme terremoto destrozara el edificio. Es pues una copia perfecta de su predecesora, pero una copia la fin y al cabo.

Adentrarse en el interior de este fabuloso edificio es sumergirse en un viaje hacia los orígenes del Perú moderno, que arranca con la conquista española. Lo primero que sorprende es la altura de su nave principal, sus tres largos pasillos y sus bellos bancos de madera tallada.

La Catedral es en sí una perfecta síntesis de los estilos arquitectónicos que se desarrollaron en la ciudad de Lima desde sus orígenes hasta el día de hoy. Sus numerosas capillas están magníficamente decoradas y siempre frecuentadas por fieles que acuden a rezar a sus santos. No hay que olvidar que Perú es uno de los países más católicos de América y del mundo.

Uno de los lugares más destacados es la Cripta de Francisco Pizarro, conquistador del imperio inca y fundador de la ciudad, cuyo sarcófago está dividido en dos partes: una para el cuerpo y la otra para la cabeza. En las paredes exhiben los escudos de armas de Lima y de la familia de Pizarro.

Antes de abandonar la Catedral no hay que dejar de visitar el Museo de Arte Religioso, que contiene iconos y tallas de madera de gran valor histórico y artístico.

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