El encanto de Edam, la ciudad del queso

A unos 20 km al norte de Amsterdam, algo más de media hora en autobús, se encuentra la pequeña pero encantadora localidad de Edam, famosa en toda Holanda y fuera del país por su delicioso queso de vaca, también conocido como queso de bola. Sin embargo, este lugar, cuya fama de “ciudad del queso” es bien merecida, tiene otros muchos atractivos.

Como en el resto de ciudades holandesas, Edam está surcada de canales y puentes, calles empedradas y casas tradicionales con fachadas estrechas de grandes ventanales y techo a dos aguas, siempre con los balcones floridos y bicicletas apoyadas junto a las puertas. Una deliciosa postal holandesa.

En Edam se puede percibir todavía la esencia de la edad dorada del comercio holandés, allá por el siglo XVI, cuando su puerto floreció como tantos otros y la riqueza y la prosperidad se instalaron en sus casas señoriales. La Grote Kerk, principal iglesia de la ciudad, lo atestigua con sus inmensas vidrieras y su rico carrillón.

Además, en Edam se encuentra el puente de Kwakel, el puente levadizo más antiguo de Holanda, pequeño, sencillo y encantador, además de principal acceso al centro de la ciudad desde la estación de autobuses, por donde llegan la mayor parte de visitantes.

Pero lo que da fama a esta ciudad es su fantástico queso. En Edam encontraremos abundantes comercios y pequeñas factorías que se dedican casi en exclusiva a vender el queso de la región en sus múltiples variedades. ¡Imposible visitar Edam y no volver cargado de quesos!

Además en verano se instala todos los miércoles en la plaza de Kaasmarkt un colorido y muy interesante mercado de quesos. ¿Cómo encontrar la plaza? Fácil. Basta dejarse guiar por el olfato.

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