Los Invernaderos de Laeken, en Bruselas

El rey Leopoldo II de Bélgica fue conocido por ser el artífice de la creación del Estado Libre del Congo en el siglo XIX y su brutal expolio. Pero esa no fue la única afición de este monarca. También le gustaba la botánica. Así que se dedicó toda su vida a levantar grandes y espectaculares invernaderos junto a sus palacios y lujosas residencias reales.

El más impresionante ejemplo de ello lo encontramos en Bruselas: son los Invernaderos Reales de Laeken, construidos en los jardines del Palacio de Laeken entre 1884 y 1886. Se trata de una creación extravagante, con treinta pabellones conectados entre sí. Un lugar asombroso que merece al pena visitar si estás de viaje en la capital belga.

Desde la lejanía destaca la majestuosa cúpula de cristal que brilla magníficamente bajo la luz del sol por encima de todo lo demás. En el interior, la belleza no es menos impresionante. Aquí hallamos exóticas plantas tropicales, una colección de azaleas y geranios única en el mundo y un sinfín de rincones encantadores entre árboles, flores y plantas de todo tipo.

Como es lógico aquí se encuentran muchas plantas tropicales típicas de África que el rey mandó traer del Congo, un vasto territorio que Leopoldo II administró como si fuera su finca privada, cometiendo todo tipo de abusos y excesos.

En consonancia con el carácter exclusivo y real de los jardines, los Invernaderos de Laeken sólo abren al público durante dos semanas al año, a finales de abril y principios de mayo, justo en el momento en el que la mayoría de las plantas florecen ofreciendo un espectáculo único al que acuden muchos bruselenses y no pocos turistas.

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