El metro de París

Si viajas a París, la mejor forma de moverte es usar el metro. Uno de los más antiguos del mundo. A favor: es puntual, las estaciones están muy cerca unas de otras y cuenta con muchas líneas que llegan a cualquier lugar de la capital francesa. En contra: es caro y muchas veces los vagones no están muy limpios.

El metro parisino fue inaugurado en el año 1900. Desde entonces, no ha parado de extender sus tentáculos por la ciudad y la banlieue (las afueras). Actualmente consta de 16 líneas y 230 km de vías.

 

Una de las líneas más utilizadas por los turistas es la número 1, que pasa por lugares tan famosos como La Défense, el Arco del Triunfo, los Campos Elíseos (3 paradas), la Place de la Concorde, Tullerías y el Museo del Louvre.

Los carteles indicadores pueden llevar la inscripción Métro, Métropolitain o solamente la letra M. Hay estaciones realmente bonitas con carteles diseñados con el estilo Art Deco. Una muestra más de la elegancia de los parisinos. Pero lo elegante no está reñido con lo práctico: toda la red de metro cuenta con total cobertura para el móvil. Podemos hablar por teléfono en los vagones sin problema.

Existen numerosas opciones a la hora de comprar nuestros billetes para el metro de París y  el Transporte Público de la ciudad en general. Hay billetes simples, bonos de 10 viajes, abonos semanales, mensuales, etc. Para una escapada corta a París es más recomendable hacerse con alguna tarjeta tipo Paris Visite o Paris Navigo, que además de acceso al transporte público ofrecen interesantes descuentos en museos y atracciones de la ciudad y muchas otras ventajas.

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