Lugares imposibles: el desierto de Ennedi, Chad

El desierto de Ennedi, situado sobre una gigantesca meseta al norte de Chad, es una de las regiones más inaccesibles del Sáhara. El viajero que se atreva a poner rumbo a este rincón de África se encontrará con dificultades increíbles: un clima atroz, carreteras y caminos que no existen y el caos de un país en el que muy pocas cosas funcionan, como es el Chad.

Y sin embargo, la recompensa para los que consiguen llegar es enorme: un paisaje imposible de colores turbadores, caprichosas formas geológicas y la visión de un mundo, el de las caravanas del desierto y los touareg, que se resiste a desaparecer. Una pequeña muestra de todo ello, en las imágenes que acompañan el texto.

Los nómadas que habitan estas tierras han visto en los últimos años como aparecían turistas aventureros en 4×4, y tras ellos, algunas bandas de bandoleros perseguidos a su vez por los militares. Sigue siendo una zona peligrosa, pero fascinante.

La región está llena de interesantes formaciones de arenisca, como delicados dedos de roca y centenares de arcos naturales, entre los que sobresale el gran arco Aloba, con una altura de casi 120 metros, sin duda uno de los más espectaculares arcos en el mundo.

Aparte de las atracciones geológicas, abundan petroglifos y pinturas rupestres que representan todo tipo de animales y reflejan la rica fauna que habitó estas tierras en épocas pasadas, cuando el Sáhara era un vergel y no el desierto que hoy conocemos.

En la zona sur de la Ennedi están presentes algunos gueltas (estanques del desierto). El más famoso es el Guelta d’Archei, cerca de la ciudad de Fada. El lago es una fuente importante de agua en el desierto aunque en él vive una gran colonia de cocodrilos del desierto que se alimentan de peces y, cuando pueden, de algún camello despistado.

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